26 de mayo de 2009

Las Tierras Sagradas de Avalón




Mis queridas amigas,

Hace semanas que no he estado presente en nuestro Blog. La razones han sido muchas e importantes: la presentación de trabajos de final de curso del primer año del Master en Teología Feminista que estoy realizando; el comienzo de un nuevo Círculo Femenino de Sabiduría a través de la Red y sobre todo, un reciente viaje a las Tierras Sagradas de Avalón, donde todo han sido bendiciones y desde el cual, he tenido que dedicar algunas semanas a asimilar e integrar todas las enriquecedoras experiencias que he vivido. Pero ya estoy de nuevo con vosotras.

¡¡¡Me siento más viva y comprometida con la Vida que nunca!!! esa sería la frase que resume mis vivencias. Pero si deseáis disfrutar de un poquito de esa magia, puedes visitar mi espacio web http://www.carmenpaz.com/ y pinchar en el enlace FOTOS DE MIS VIAJES. Aquí te comparto una hermosa poesía en prosa que nacío en una de mis meditaciones:


Avalon del Corazón,
Despierto estás en mi interior
Suaves son las nieblas que te guardan
Espesa la ignorancia que nos frena a entrar en tus dominios

Y aún así, quién osa a hacerlo
Renace sin remedio a una nueva visión de su destino

¿Qué maravillosa energía infundes
en los corazones de quienes te visitan?
¿Cuáles los dones que otorgas?
¿Cuál es la magia que en ti se encierra?

La única respuesta está…

…en el brillo de mis ojos,
…en los latidos de mi corazón,
…en el silencio que se escucha tras cada árbol o sendero,
…en los colores radiantes de una flor,
…en el agua que fluye de tus fuentes sagradas,
…en el aroma que desprendes a hierba mojada,
…en la amplia sonrisa de quién habita en tus tierras,
…en los pájaros que graznan cuando vuelan sobre tus laderas
... y en los verdes paisajes de Tor


Sagrada Tierra de Avalon, Avalon del corazón
A pesar de la distancia
Vibrando estás en mi interior

Carmen Paz

Yo no soy una buena madre

Y probablemente usted, que me lee, tampoco. Si usted ha decidido quedarse en casa y consagrase al cuidado de sus hijos es usted una madre hiperprotectora, amén de un parásito, un ser que vive aexpensas de otro y a espaldas de las verdaderas preocupaciones y dificultades de la vida.

Si usted trabaja fuera de casa entonces desatiende usted a sus hijos, y nadie valorará el hecho de que tenga usted que hacer verdaderos malabarismos para conciliar la vida familiar y la laboral. Lo peor de todo es que unas madres y otras van acusándose mutuamente: la que se queda en casa arremete contra la que trabaja, y viceversa, como sino fuera suficiente con recibir los ataques de los pediatras, los psicólogos, los especialistas en sueño, los periodistas, las madres, las suegras y las cuñadas. Nosotras, las madres de hoy, aseguran ciertos psicoanalistas, somos la fuente de todos los problemas de nuestros hijos, porque tenemos demasiadafuerza y le hemos robado la autoridad a los padres.

Si su hijo es hiperactivo, si tiene rabietas, si insulta a otros niños en el colegio, la culpa será siempre de usted, porque o bien le consiente demasiado o bien no le atiende lo suficiente.¿Y dónde están esos padres a los que les hemos robado la autoridad? ¿Cuánto han luchado para defenderla? Nadie culpará al padre, nadie cuestionará nunca que el padre trabaje fuera de casa o viaje. Pero ¡ay de usted si lo hace! No solo tendrá que enfrentarse al goteo constante de comentarios más o menos directos o indirectos por parte de su madre, de su suegra, de las madres de los compañeros de cole de su retoño, sino, sobre todo, tendrá usted que lidiar con su propio sentimiento de culpa, que no la dejará vivir.

Yo no soy una buena madre.Trabajo fuera de casa y además viajo. Dejo a mi hija con canguros. Tengo novios y vida social. No le he proporcionado a mi hija ese entorno familiar estable que entronizan los manuales de pediatría y las revistas de papel couché. No soy una buena madre pero pago las facturas de mi hija (el colegio, la comida, los canguros, la ropa, los juguetes, el pediatra y, muy a mi pesar, las Barbies), apenas duermo para poder llevarla al colegio todos los días, dedico la mayor parte de mi tiempo libre a su cuidado y todo mi espacio mental a pensar en ella.

No soy una buena madre, como no lo somos ninguna. Es lo más parecido a lo que vivíamos en la primera adolescencia. La que intimaba con los chicos era una puta, la que se resistía era una estrecha: no había término medio. El caso es que nunca llueve a gusto de todos y una mujer nunca hace las cosas bien.A la madre nunca se le valora lo que hace y para colmo no tiene derecho a quejarse, so pena que se le diga que. es una mala madre. Nuestra sociedad es perfeccionista y quiere individuos perfectos. Superhombres que se afeiten con acabado impecable, que conduzcan coches que apenas hagan ruido, que vayan al gimnasio tres veces por semana. Supermadres de brillante sonrisa y silueta juncal, triunfadoras en todos los ámbitos, adoradas por sus maridos y respetadas por sus jefes, y criadoras de niños sanos y emocionalmente estables. Nuestra sociedad ha convertido el goce en un modelo, y el goce inmediato en el valor supremo. Y un niño no es goce ni inmediatez. Un hijo implica renuncia y perspectiva. Y sobre todo, implica aceptar que la perfección no existe.

Usted, que me lee ¿está con los nervios de punta porque no le da tiempo a hacer todo lo que debería?, ¿tiene diez kilos de más?, ¿no tiene tiempo para ir al gimnasio y, si lo tuviera, lo emplearía en dormir?, ¿desearía que a veces fuera él el que se ocupara de la compra, de la colada, de los biberones y de la visita al pediatra?, ¿a veces se enfada, a veces está harta, a veces llora y a veces, mucha veces, no está en condiciones de dar lo mejor de sí misma?

Estupendo. Bienvenida al Club de las Malas Madres. Recuerde: no somos las mejores pero somos la mayoría.

Texto de Lucía Echevarría

Al encuentro con la Mujer Salvaje

Cuenta una leyenda que los dioses del Olimpo escondieron la felicidad allí donde a los hombres les costara muchísimo encontrarla. Un lugar, que el fondo, fuera tan evidente que pasara desapercibido, el corazón de las personas. Al hilo de esta adivinanza, en su libro Mujeres que Corren con los Lobos, la escritora Clarissa Pinkola incita a encontrar en el interior, esa voz de la intuición, Yo instintivo, innato, que ella denomina “Mujer Salvaje”.

Si las mujeres la han perdido, cuando la vuelvan a encontrar, pugnarán por conservarla para siempre. Una vez que la hayan recuperado, lucharán con todas sus fuerzas para conservarla, pues con ella florece su vida creativa, sus relaciones adquieren significado, profundidad y salud”, según explica la autora de origen mexicano-español en el citado libro.

Es interesante observar que las características de esta esencia femenina en estado puro, no corresponden con los mensajes de “mujer fatal”, que lanzan las campañas de publicidad a través de los medios. “La Mujer Salvaje” ha sido condenada a lo largo de la historia porque se le ha
considerado demasiado poderosa, y por tanto temible por su gran fuerza interior. A “la mujer fatal”, que venden las campañas de marketing, se le atribuye su poder a través de atributos externos, sea su cuerpo voluminoso, su ropa interior, tal crema o colonia con efectos afrodisíacos extasiantes, o por X coche con nosecuantos caballos desbocados ante su poderío sexual. Tal bombardeo diario de mensajes mediáticos sobre cómo deberíamos ser las mujeres, sólo puede producir enfermedad, física o psíquica, confusión y debate entre lo que una mujer intuye que es realmente, y en lo que le dicen que debería convertirse. Siendo esto causa de enfermedades tan comunes como ansiedad, depresión, anorexia y bulimia, entre muchas otras.
Esta realidad afecta a todas las edades, desde las niñas obsesionadas en convertirse en una Barbie de carne y hueso, imitando a las actrices de “Un High School Musical”, que en nada se parece a sus respectivos colegios. A adolescentes luchando por definir su identidad, y a mujeres adultas intentando aceptar sus canas y arrugas como un proceso natural de la vida, como símbolo de la sabiduría, en lugar de una despreciable senectud.

Es evidente, por tanto, que tal y como está establecida la sociedad actualmente, la mujer tiene que hacer un esfuerzo por conectar con su “mujer salvaje”, ya que las exigencias personales, familiares, laborales y sociales, no suelen facilitar esta comunión con una misma. Según el Tao, las personas tiene que encontrar momentos de no hacer nada…………… en absoluto………… para poder realmente escucharse. Con esta búsqueda personal, he asistido a reuniones de mujeres denominadas “Círculos”. En estos encuentros, se pretende, facilitar un espacio de escucha de la
esencia femenina a través de la naturaleza, del baile, del canto, del intercambio de
impresiones y otras formas de expresión del alma.

Respetando la confidencialidad de las confesiones de las mujeres que he escuchado, podría revelar, el enorme anhelo de encontrar esa “Mujer Salvaje” y vivir de acorde a ella, a una misma. En lugar, de sentir tener que adaptarse a las viejas creencias de cómo debería ser la vida de una mujer, y las imposiciones que esto representa. Muchas de las mujeres que he encontrado en reuniones de esta índole, reconocen no tener roles precedentes que les sirvan de modelo, de guía, para vivir en sintonía consigo mismas.

Tribus ancestrales de todas las culturas del planeta celebraban reuniones de mujeres donde estas aprendían de sus respetadas ancestras, algo que, hoy en día, ha dejado de ser tan accesible. Las conversaciones entre mujeres de diferentes edades, parte de la misma familia y sangre, son tristemente, en muchos casos, inexistentes, perdiéndose la transmisión de la cadena de sabiduría por generaciones. La recuperación de estos encuentros, facilitaría que no se repitieran los mismos errores de los ancestros, algo que si se observa detenidamente en el árbol genealógico de cada cual, suele ser un factor repetitivo en casi todas las familias. De nuevo, hay que forjarnos nuestro propio camino, en comunión con, la mejor aliada, nuestra “Mujer Salvaje”, que nos guiará a través del laberinto de la Vida hacia esa felicidad interior que escondieron los dioses en el corazón humano.
MARIA CICUENDEZ
http://www.mariacicuendez.webs.com/